Categoría: Laboral & Recursos Humanos
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En marzo de 2026, México reformó su Constitución para reducir gradualmente la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. En mayo, la ley reglamentaria fue publicada en el Diario Oficial. Y en junio, el Congreso debía haber emitido la legislación secundaria que da a las empresas las reglas concretas para operar bajo esa reforma. El problema: ese plazo llega y las reglas secundarias todavía no están aprobadas.
El Artículo Segundo Transitorio de la reforma constitucional otorgó al Congreso 90 días a partir del 3 de marzo para aprobar cambios a las leyes secundarias. Ese plazo se cumple en junio de 2026. Sin esas modificaciones, las empresas tienen un mandato constitucional que cumplir pero sin instrucciones sobre cómo hacerlo en lo operativo: sin claridad sobre el registro electrónico de jornadas, sin guía precisa para calcular tiempo extra bajo el nuevo esquema, y sin definición sobre los ajustes aplicables a turnos nocturnos.
El vacío que las empresas no pueden ignorar
La reforma no es opcional ni lejana. Su calendario de implementación comenzó formalmente el 1 de enero de 2027 con la primera reducción (de 48 a 46 horas), pero las obligaciones de registro electrónico y adaptación de contratos colectivos aplican desde ahora. Las empresas que operan con esquemas de turnos rotativos, jornada nocturna o trabajo por hora son las más expuestas, porque cada uno de esos esquemas requiere una reglamentación secundaria que aún no existe.
Estimaciones de la firma AON señalan que el impacto total en nómina de la reforma puede llegar hasta el 30% para empresas de manufactura intensiva en mano de obra. Ese número incluye el costo de contratar personal adicional para cubrir las horas reducidas, el aumento en prestaciones proporcionales y los ajustes en cuotas al IMSS conforme sube el salario base de cotización. Para los CFOs que deben cerrar presupuestos del siguiente ciclo, planear sin esa legislación secundaria es construir sobre supuestos.
Qué hacer mientras el Congreso no actúa
Los despachos laborales y los contadores que asesoran en nómina ya están construyendo escenarios con y sin la legislación secundaria aprobada. El enfoque más práctico incluye revisar los contratos individuales y colectivos vigentes para identificar cláusulas que necesitarán ajuste, iniciar el mapeo de turnos y jornadas actuales versus los límites reformados, y estimar el impacto financiero bajo distintos escenarios de implementación.
La reforma de las 40 horas es un cambio estructural al mercado laboral mexicano que no tiene marcha atrás. Lo que sí puede cambiar es qué tan preparada llega cada empresa al momento en que las reglas secundarias finalmente lleguen, porque llegarán. ¿Tu empresa ya tiene un plan de adaptación? Si no, el primer paso es una auditoría de jornadas. Suscríbete al newsletter de IDET Consilium para seguir cada avance legislativo que impacte tu nómina.

