Categoría: Economía Tiempo de lectura aproximado: 5 min
La narrativa dominante habla de aranceles, tensión comercial y un nearshoring que perdió impulso. Y sin embargo, los datos cuentan otra historia. Las fusiones y adquisiciones en México crecieron 17 por ciento en 2026, con operaciones por más de 11 mil 500 millones de dólares en el primer semestre. Cuando el discurso apunta a la incertidumbre, el dinero está haciendo lo contrario.
El dato que rompe el pronóstico
Entre enero y julio de 2026 se registraron operaciones de compraventa de empresas por 11 mil 578 millones de dólares, con un aumento del 17 por ciento en el número de transacciones respecto al periodo previo. El sector financiero encabeza el apetito, con movimientos como el acuerdo para la adquisición de Círculo de Crédito por parte de Equifax, una operación que refuerza el interés extranjero en el negocio de datos crediticios mexicano.
Qué hay detrás del apetito comprador
La aparente contradicción tiene explicación. En entornos de incertidumbre, la consolidación se vuelve estrategia: comprar competidores, integrar cadenas de valor o adquirir capacidades tecnológicas es una forma de ganar escala y resiliencia. México ofrece activos con valuaciones atractivas, un mercado interno grande y una posición geográfica que, pese a las tensiones, sigue siendo estratégica para quien exporta a Estados Unidos. El capital no ignora el riesgo; lo está pagando a un precio que considera conveniente.
Lo que significa para el ecosistema profesional
Un ciclo activo de fusiones y adquisiciones no es solo noticia para banqueros de inversión. Detrás de cada operación hay meses de trabajo para contadores, auditores y abogados: due diligence fiscal y financiero, valuación, revisión de precios de transferencia, estructuración corporativa y, en operaciones sensibles como las de burós de crédito, escrutinio ante las autoridades de competencia económica. Para las empresas medianas mexicanas, el mensaje es doble. Pueden ser objetivo de compra, y también protagonistas de una venta ordenada que capture el valor construido durante años.
La consecuencia práctica es prepararse. Una empresa con contabilidad limpia, cumplimiento fiscal al día y documentación en orden vale más y se vende mejor. El due diligence no perdona sorpresas, y el mejor momento para ordenar la casa es antes de que llegue el comprador.
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