Categoría: Finanzas & Mercados
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El viernes 5 de junio, el peso mexicano cerró a 17.48 por dólar, después de depreciarse 1.23% en una sola jornada. El detonador no fue una decisión de Banxico ni un cambio fiscal en México. Fue un reporte de empleo en Estados Unidos.
Los 172,000 empleos no agrícolas generados en mayo en EE.UU. superaron las expectativas y enviaron un mensaje claro a los mercados: la Reserva Federal no tiene prisa para bajar tasas. Eso se tradujo de inmediato en un dólar más fuerte frente a prácticamente todas las monedas emergentes, y el peso no fue la excepción. A esta presión se sumó un reporte de Bloomberg indicando que México, EE.UU. y Canadá difícilmente llegarían a un acuerdo en el T-MEC antes del plazo del 1 de julio, lo que amplificó el riesgo percibido sobre México.
El nuevo contexto cambiario para las empresas
Lo que hace particularmente compleja esta situación para las empresas mexicanas es el cambio de postura de Banxico. El banco central concluyó en mayo su ciclo de recortes, dejando la tasa de referencia en 6.5%, y tanto Banamex como Banorte proyectan que no habrá nuevos movimientos hasta 2027. Eso significa que el diferencial de tasas entre México y EE.UU. se comprime (reduciendo el atractivo del carry trade que históricamente sostuvo al peso) y que la autoridad monetaria mexicana no tiene margen para responder con política monetaria si el tipo de cambio sigue presionado.
Para los directores financieros de empresas con deuda en dólares, contratos de importación o exportación denominados en dólares, o simplemente con costos operativos en esa moneda, un movimiento de 1.23% en un día no es un dato anecdótico. Es el tipo de volatilidad que justifica revisar las estrategias de cobertura cambiaria antes de julio, especialmente si el T-MEC no cierra con un acuerdo positivo.
Lo que viene y cómo prepararse
El escenario para el peso en el segundo semestre depende de tres variables: el desenlace del T-MEC antes del 1 de julio, la postura de la Fed ante los datos de empleo e inflación de EE.UU., y la solidez de las finanzas públicas mexicanas. Las tres están activas y las tres son inciertas.
Para los profesionales financieros y contables que asesoran a empresas con exposición cambiaria, el mensaje práctico es claro: el tipo de cambio ya no tiene el colchón que tenía en 2023 y 2024. Las coberturas deben diseñarse para escenarios de volatilidad más alta. ¿Ya revisaste las coberturas de tu empresa o de tus clientes para el segundo semestre? El momento de hacerlo no es cuando el peso llegue a 18, es ahora. Suscríbete al newsletter de IDET Consilium para no perderte ningún movimiento relevante del mercado.

