Categoría: Economía & Negocios
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Treinta días. Ese es el tiempo máximo que tomará aprobar un proyecto de inversión de gran escala en México a partir de ahora. Si eso no llama tu atención, quizás no has lidiado nunca con un trámite de comercio exterior.
La apuesta del gobierno por la velocidad
El 4 de mayo, la Presidenta Claudia Sheinbaum presentó un paquete de decretos que marca un antes y un después en la relación entre el Estado mexicano y la inversión privada. El corazón de la iniciativa es la nueva Ventanilla Única de Comercio Exterior, que integra en un solo punto de contacto a la Secretaría de Economía, el SAT y las Aduanas. El objetivo es eliminar la duplicidad de trámites que históricamente ha encarecido y demorado la llegada de capital al país.
Quiénes ganan y cómo
Para empresas en procesos de expansión o fusiones y adquisiciones, la reducción de tiempos regulatorios tiene un impacto directo en la viabilidad financiera de los proyectos. Los proyectos superiores a 2,000 millones de dólares en sectores estratégicos serán los primeros beneficiados con la promesa de aprobación en menos de 30 días. Abogados corporativos deberán dominar el funcionamiento de la ventanilla única para asesorar a sus clientes con precisión. Los directores financieros, por su parte, tendrán que rediseñar sus calendarios de inversión para aprovechar los nuevos tiempos.
Nearshoring como telón de fondo
La medida no existe en el vacío. México compite por una porción histórica de la relocalización industrial que está abandonando Asia. Cada día de trámite ahorrado es un argumento más para que una empresa elija Monterrey, Guadalajara o el Bajío sobre cualquier otra geografía emergente.
¿Crees que esta simplificación será suficiente para que México capture la ola del nearshoring, o hacen falta reformas más profundas?

